árbol de neem una de las especies invasoras

Plantas invasoras: una amenaza silenciosa para la biodiversidad de Nicaragua

Una amenaza silenciosa avanza poco a poco sobre  bosques tropicales, humedales, montañas y extensas costas: las plantas no nativas invasoras. Un reciente estudio científico identificó por primera vez de manera detallada las especies vegetales introducidas en Nicaragua y advirtió sobre sus posibles consecuencias ambientales. 

El estudio científico fue hecho por 4 personas expertas en el tema, entre ellas Iris Saldívar, exdirectora del Herbario de la Universidad Centroamericana (UCA) ahora Casimiro Sotelo e Indiana Coronado, directora del Herbario de la UNAN-León. Los otros dos autores son Julissa Rojas Sandoval y Eduardo Chacón Madrigal. El trabajo fue publicado en la revista especializada BioInvasiones. 

Iris Saldívar, afirma que, en los países vecinos Honduras y Costa Rica se ha detectado que la especie Llamarada del Bosque, árbol muy querido como ornamental, produce un polen que es tóxico y puede matar abejas locales.

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Plantas introducidas intencionalmente

El informe científico explica que las especies no nativas son plantas trasladadas por el ser humano desde otras regiones del mundo, ya sea de forma intencional —como ornamentales, cultivos o árboles maderables— o accidentalmente mediante el comercio y el transporte.  Aunque muchas permanecen controladas, algunas logran adaptarse, reproducirse y expandirse rápidamente, desplazando a especies locales y alterando ecosistemas completos, señala el documento. 

El estudio recopiló 487 especies de plantas no nativas presentes en Nicaragua, pertenecientes a 106 familias botánicas. Los investigadores clasificaron 247 como casuales, 188 como establecidas y 51 como invasoras. Las familias más comunes fueron los pastos, las leguminosas y las compuestas. “En 2001, el proyecto Flora de Nicaragua del Jardín Botánico de Missouri describió 5796 especies de plantas”, detalla en informe. Quiere decir que las plantas no nativas representan, ahora, el 8,4%, de las especies en el país. 

Preocupación por que sigan expandiéndose

Saldívar manifestó preocupación porque las especies no nativas e invasoras sigan aumentando.   La mayoría de estas especies provienen de Asia tropical y África, regiones con climas parecidos al nicaragüense, lo que facilita su adaptación. Dentro de las plantas no nativas, las más preocupantes son las invasoras, aquellos árboles, arbustos, césped, etc., que terminan desplazando a las especies nativas.  

Entre las especies invasoras más preocupantes destacan la jaragua (Hyparrhenia rufa), un pasto africano que aumenta el riesgo de incendios forestales; el jacinto de agua (Pontederia crassipes), que invade lagos y ríos; y el cocotero (Cocos nucifera), que ha llegado a dominar algunas playas del Caribe. 

“Especies invasoras son aquellas que tras un proceso de naturalización en el paisaje empiezan a competir por recursos y nutrientes con las especies locales, llegando incluso a tener la capacidad de desplazarlos. Especies como el Neem, el pasto coquito entre otras”, mencionó Saldívar. El caso del Neem es uno de los más conocidos. Sus hojas son tóxicas y casi ninguna otra vegetación nace y crece bajo la sombra de este árbol. Además, sus raíces superficiales suelen destruir aceras.  

Especies deben estar bajo observación

Los científicos explican que Nicaragua no contaba hasta ahora con una lista completa y verificada de plantas exóticas. Para elaborar este inventario revisaron herbarios, estudios previos y bases de datos internacionales. Aun así, consideran que el número real de especies introducidas podría ser mayor, debido a la falta de investigaciones de campo y registros actualizados. 

No obstante, Saldivar explicó que no todas las especies no nativas son dañinas. “Las especies introducidas no son una amenaza, hasta que no se observe que compitan por espacio con la flora local. Sin embargo, son especies que hay que tener bajo observación”, aseguró la experta. Además de afectar la biodiversidad, las especies invasoras pueden provocar pérdidas económicas en agricultura, ganadería y manejo ambiental. Por eso, los autores señalan la importancia de crear políticas de prevención y monitoreo. También recomiendan fortalecer los controles en puertos y fronteras y promover proyectos de restauración ecológica. 

El estudio representa un paso importante para la conservación ambiental en Nicaragua. Los investigadores esperan que esta información sirva para proteger mejor los ecosistemas del país y prevenir futuras invasiones biológicas antes de que el problema sea más difícil de controlar.


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