La ribera sur del lago de Managua recibe diariamente toneladas de basura arrastrada por los nueve cauces naturales que atraviesan la ciudad. Estos cauces, diseñados por la geografía para drenar el agua de lluvia, se han transformado en canales de transporte de residuos sólidos. Durante la estación lluviosa, todo lo que se deposita en calles, aceras y cauces es empujado por el agua hacia el mismo punto: el lago Xolotlán.



